Esta casa mantiene el encanto de la arquitectura tradicional de la Sierra. Su ubicación, junto al álamo centenario que le presta su nombre, en la plaza del pueblo, permite sumergirse sosegadamente en la vida rural.

Tiene dos habitaciones, cuarto de baño, cocina-comedor, salón, chimenea de leña, balcón… Está totalmente equipada y tiene calefacción central.